PATRIOTISMO Y PATRIOTERISMO. LAS DOS ESPAÑAS

Patrioterismo: creencia narcisista, próxima a la paranoia y la mitomanía, de que lo propio del país región al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto.

Como cada día me despierto, desayuno y abro Twitter. Hoy, 12 de Octubre, Día de la Hispanidad, iba predestinado a no posicionarme ni opinar sobre la avalancha de patrioterismo que derrochaban las redes sociales, pero se me hace imposible, como escalar una pared con obstáculos constantes a los que debo enfrentarme. Consciente de que aún mis palabras pueden incomodar entro al trapo, y claro, “Si tanto odias este país, vete de él”.

Imposible no pensar: ¿odio a mi país? ¿Por qué? Me paro en seco. ¿Por qué me dicen que odio a mi país? Si me preocupo por él más que tú, si salgo a la calle a luchar por mi igual, por mis hermanos, pago impuestos, contribuyo a mejorarlo en la medida de lo posible… ¿por qué lo odio? Ah si, olvidaba que no soy de gritar “viva España”, ni se me escarpia la piel cada vez que veo la rojigualda, ni me emociono con su himno. Es justo ahí donde aparece la diferencia entre los verdaderos patriotas, y los patrioteros. Patriotismo contra patrioterismo. Curiosamente estas dos palabras son otro reflejo en otro espejo de nuestro país que vuelve a mostrar las dos Españas divididas, por un lado el rojo que no es español, por otro el que sí lo es, el que se emociona cada vez que Nadal gana un torneo, o increpa a su hermano catalán o vasco por tener sentimientos nacionales diferentes.

¿Dónde se queda el español de a pie que ha luchado por una vivienda, por un trabajo, por una Constitución, por un respetar a los demás…? ¿Es que él no es patriota? Asociamos patriotismo a una estilización fetichista y una adoración a un símbolo, sin pensar en lo demás. Si no adoras tal, eres cual. Y curiosamente son los que más levantan la bandera, los que más daño le hacen. Y es en este país tan enfermo por una herida en forma de Guerra Civil tan reciente e incicatrizable donde vuelven a resurgir las dos Españas.

Dando un paseo por la Historia de nuestro país, encontramos a una derecha que en nombre de su Patria acusaba de los delitos más variopintos a los comunistas, los masones, los ateos, los disolutos o los judíos. Una España que ilegítimamente se impuso sobre la otra, culpable de repartir tierras entre los trabajadores de esta, de promover la educación y la cultura, así como la sanidad y la igualdad. Una España que alcanzó el poder (para salvar a España) tras una sangrienta Guerra Civil, una España que paralizó el país en un caos de autarquía, involución, corrupción y represión. Por no hablar del atraso social, económico y cultural. Los que tanto amaban a su país le causaron un daño irremediable abriendo una herida que aún hoy, muchas generaciones después todavía sangramos.

Actualmente, son muchos los “patrioteros” que apoyan un régimen que cobra por medicamentos a pensionistas con 400 € de pensión y otras tantas enfermedades, son muchos los “patrioteros” que apoyan un régimen que impide a sus iguales estudiar, que expulsa a padres de familia mientras cambia la Constitución para, permítame la expresión: salvarle el culo a las entidades financieras. Son muchos los “patrioteros” que se conforman con la realidad establecida y la justifican desde la injustificación. Son este prototipo de “persona” los que sueltan espuma por la boca llenándosela de amarillo y rojo pero apoyan a un sistema que provoca que sus habitantes sufran las consecuencias de un modelo injusto. El propio Marx, en su día citaría que el nacionalismo es el invento de la burguesía para dividir al proletariado. Y es así, ya que es frecuente ver como “proletarios” (si aún existe esa calificación) todavía se dividen por banderas (nacionalistas españoles, nacionalistas catalanes, nacionalistas vascos…) en vez de luchar por un objetivo primordial para ellos.

Así que perdona si no me levanto y rindo pleitesía a tu bandera, perdona si no se me escarpia la piel con tu himno, perdona si no me siento orgulloso de los cacharros militares cuyo fin es causar la muerte de otros ideales. Perdona que use la razón en lugar de un nacionalismo exhorbitado. Perdona.

Y no se me ocurre mejor manera de cerrar este espacio que parafraseando a Lorca: “Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política.”

Archivo, guardar como.

Clic.

Por Jairo Pulpillo

@RustlingMag y @Jairopl93 en Twitter.

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2 Respuestas a “PATRIOTISMO Y PATRIOTERISMO. LAS DOS ESPAÑAS

  1. Exquisito.
    El único fallo es un “a luchado” sin H que se te has escapado por ahí 😛
    Es tan triste la falta de respeto que tienen estos patrioteros hacia sí mismos,hacia los demás y hacia su propio país. Y lo peor es que este tipo de “ceguera” en muchos casos no es de las que se cura.

    • Muchas gracias Ana Belén.
      Yo generalmente suelo asociar al término patrioteros a dos tipos de personas: los que luchan por sus propios intereses, llámalos dinero, y que, claramente las políticas de la derecha les benefician, y los que, bajo una incipiente ignorancia se dejan manipular por estos.

      Muchas gracias por corregir ese errorcillo que se nos ha pasado 😉

      Un saludo. Jairo.

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