DESMONTANDO LAS POLÍTICAS DE AUSTERIDAD

23 de Agosto de 2011, el presidente del Gobierno, empujado por los brazos de los grandes tejedores de la economía y de sus secuaces políticos, propone modificar la Constitución cambiando el artículo 135 de la misma, estableciendo como prioridad el pago de la deuda y los intereses. La reforma cuenta con el apoyo de los dos partidos mayoritarios PP y PSOE (dos caras de una misma moneda, Pepsi y Coca-Cola) y UPN. Sin necesidad de referéndum debido al 90% de diputados y senadores de ambos partidos se le asesta un golpe definitivo a la joven democracia de nuestro país, que inmediatamente pierde toda la autonomía que le quedaba y pasa a ser chacha de los grandes mandamases económicos, bailando al son de su aquiescencia.

Pasando de largo y obviando el hecho de si es o no legítima la deuda, que no lo es, paso a dar unas nociones de dónde estamos. Nos han empujado literalmente al fondo del Hades llamado austeridad. Y es ahí donde quiero llegar y centrar este espacio. La obligación de pagar la deuda conlleva la obligación de gastar menos, y ¿cómo se gasta menos? Siguiendo el ejemplo visto en nuestro país, recortando en Sanidad, educación y derechos sociales, eliminando gastos equiparamos los ingresos a estos. Hasta aquí bien, si no fuera porque la economía es una de las mayores rameras que podemos conocer, y aún lo es más cuando la manejan “proxenetas” cuyas intenciones son de todo menos buenas. Recortamos sueldos públicos, los de la llamada clase media, reduciendo sus ingresos. A menos ingresos, menos gastos. ¿Consecuencia? Retroceso económico que nos obliga a endeudarnos todavía un poco más. Constituye un objetivo que equiparándose al horizonte se hace imposible de alcanzar. Es más, no para de aumentar.

El truco está en utilizar la deuda para esclavizar a un país, sometiéndolo a tu voluntad. El poder siempre ha tenido instrumentos para oprimir y domesticar a la mayoría, en la Edad Media asustaba con un Dios, enormes catedrales y con demonios que no tendrían piedad de las almas si estas no hacían la voluntad del que mandaba. En pleno siglo XXI, el dios no es religioso, es un dios económico en forma de Euro. No consta de demonios, pero si de Primas de Riesgo, no tiene catedrales, pero si deudas. En el momento en el que alguien debe algo a alguien, el primero está sometido a la voluntad del segundo hasta que dicha deuda se pague y este tenga voluntad de caminar por dónde realmente le convenga. Estamos hartos de escuchar que “tenemos que pagar la deuda, ajustar el déficit”. Gracias a esta deuda, nuestros telediarios bombardean el nombre de Merkel, mercados y troika hasta la saciedad. Nombres que no vienen sino a ser un ejemplo más del sometimiento de nuestra legitimidad democrática a ellos.  Ellos mueven los hilos de nuestro país.

Siendo más directos, mueven los hilos de nuestro país para su propio beneficio. Para el beneficio de una visión ideológica (neoliberalismo) cuyo máximo objetivo es acabar con las políticas sociales y privatizar hasta las huellas dactilares de los dedos que escriben estas líneas.

Para desmontar estas políticas de austeridad, demostrar que con ellas no se soluciona nada y hacer ver que la estafa de la deuda es sólo su plan para acabar con los logros sociales conquistados hasta hoy día, sólo hace falta darse una vuelta por Grecia y ver que está pasando allí:

A raíz del estallido de la crisis en EEUU, Grecia emitió gran cantidad de deuda pública para financiar el déficit público. El nivel de deuda empezó a resultar preocupante en las primeras semanas de 2010, alcanzando el 142% del PIB. La enorme deuda llevó al gobierno a hacer importantes recortes en el sector público para financiarla. Resultado: el 23 de abril de 2010 el gobierno griego se vio obligado (habiendo fracasado los primeros recortes) a endeudarse más pidiendo un rescate para pagar la deuda ya concebida. Ya la tenían en sus manos. Pero los recortes no pararon aquí, ese “rescate” conllevaba unas condiciones, condiciones que en teoría servirían para paliar el problema y serían la solución a este. Consecuencia: en el verano de 2011 se volvió a pedir otro rescate ante la imposibilidad de pagar la deuda.

Grecia representa la gran mentira que es el sistema de austeridad, representa la gran estafa. Es decir, tenemos una hipoteca, ante la imposibilidad de pagar una primera cantidad, nos endeudamos más para hacerlo. Esto no funciona, y pedimos un tercer crédito que nos asfixia, rizando el rizo. ¿Quién pierde y quién gana? Está muy claro.

Dando ahora un paseo por los EEUU, en plena campaña electoral hemos visto como otro abanderado de la austeridad, Romney, defendía a capa y espada que estas medidas son muchísimo más efectivas que por ejemplo, las citadas por Paul Krugman (premio Nobel de Economía) basadas en aumentar el gasto para reactivar la economía, y en el auge, restringirlo. Pero a Romney parece habérsele olvidado el efecto de estas políticas donde si ha gobernado su partido en EEUU: en el año que fueron elegidos, Nueva Jersey estaba en el 35º lugar de EEUU en índice de desempleo. Ahora, tras un severo tratamiento de medidas de austeridad, está en el puesto 48º de los 50 estados. Y en cuanto a crecimiento económico, ha caído al 47º. Otra prueba más para desmitificar dichas acciones.

Siguiendo nuestro camino, volvemos al continente europeo, es necesario hacer un alto en el camino en Islandia, utopía y modelo a seguir de los que vemos que el modelo que nos imponen no es el correcto. Allí se dio la vuelta a la tortilla. En mayo de 2010, en plena crisis, Islandia registraba una tasa de paro del 12%. Actualmente, esta se ha visto reducida al 5% según los últimos datos. Su solución fue dejar a los bancos quebrar, que ellos fueran presas de su error. La gran diferencia de Islandia fue que optó por proteger a los contribuyentes y a sus finanzas públicas, en vez de seguir infectando la economía. Aunque también hay que añadir que esas medidas pudieron realizarse, en gran medida, por no formar parte de la Unión Europea y poder influir con medidas monetarias.

Vivimos en un sistema capitalista que se alimenta gracias al consumo, si no hay consumo, no hay fiesta, se rompe la cadena productiva poniéndose fin a un ciclo económico. Su funcionamiento es muy fácil. La solución ante momentos de crisis económica como esta, sería más sencilla todavía: hay que incentivar el consumo, facilitando el acceso a este (bajando impuestos, subiendo sueldos…) para reactivar la economía. Si tu coche está en reserva, lo lógico es echarle gasolina para que vuelva a funcionar. ¿La solución no está tan lejos pues no? A más demanda, más oferta. A más oferta más puestos de trabajo.

¿Por qué se hace todo lo contrario? Es aquí donde aparece el quiz de la cuestión, ¿realmente interesa cambiar el modelo y reactivar la economía?

Hemos visto como la clase media, la supuesta gran victoria del capitalismo (ante lo que sólo me queda reír por no llorar), ha visto reducido su poder adquisitivo en un 35%. En el último año, 80.000 niños han engrosado la cifra de pobreza infantil. A partir de los datos correspondientes a 2011 hechos públicos por Eurostat, Unicef España estima que unos 2.267.000 niños vive en nuestro país por debajo del umbral de la pobreza, lo que corresponde a una tasa de pobreza infantil del 27,2%. Los datos también indican que hay 760.000 hogares con niños donde ningún adulto trabaja, 46.000 más que hace un año. Además, hay un 14,4% de menores que vive en hogares con un índice de pobreza alta. Y por contraposición, tenemos un dato bastante revelador: El sector del lujo español se incrementó en un 25% en 2011. En resumidas cuentas, el pobre más pobre, mientras que el rico es más rico.

Por tanto, vemos como estás políticas son el mejor reflejo del dicho de que es peor el remedio que la enfermedad, hemos llegado a un punto en que las políticas adoptadas para resolver la crisis de deuda están causando más daño que el originado en primer lugar. Volviendo a Grecia, la contracción anual de su economía de alrededor del 5% a través de los años es causada principalmente por la persecución del horizonte de deuda. Si la economía no logra cumplir con los objetivos, se aplica una mayor austeridad, lo que provoca una continua caída en el PIB, seguida de otro fracaso para alcanzar la meta. Y nuestro país no deja de ser sino un reflejo más de Grecia: en 2007, la deuda española alcanzaba unos niveles del 36,2 % del PIB y en 4 años ha aumentado hasta un 68,5 %, aun aplicándole a la economía más y más medidas de recortes, que como vemos, sólo han servido para asestar un tremendo hachazo a la economía, haciendo inviable su crecimiento, y lo que es peor, asestándole un tremendo hachazo a la democracia, siendo está esclava de esa deuda.

Por Jairo Pulpillo.

@RustlingMag y @Jairopl93 en Twitter.

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