CON “V” DE BANKSY

El arte es más arte cuando está rodeado de un aura mágica y misteriosa, y si el peso de esto encima lo soporta su autor, el arte pasa a otro plano. Y si, además, ese autor se atreve a burlarse del sistema con genialidades sólo a la altura de mentes muy críticas y brillantes, el arte pasa a ser orgásmico. Y esto es lo que ocurre con Banksy, cuyo nombre es casi tan misterioso como él en si mismo. Es un tío capaz de poner en evidencia a un sistema en una pared, y sin dejar la más mínima huella en este. Sólo su firma.

Su actitud es tan poética, que incluso en un alarde de imaginación podemos verlo viviendo en su cueva, saliendo por las noches y dibujando sobre una pared para iluminar la mañana con las más oscuras sombras del modelo económico actual. ¿Y por qué no imaginarlo como un ser maldito? Una especie de Julián Carax en versión anglosajona, o como un mutante que no puede ver la luz de sol, cuya infancia ha sido torturada por la sociedad actual al ser diferente y que manifiesta su venganza en esos lienzos compuestos por ladrillos y cemento en junglas de asfalto. Simon Hattenstone de Guardian Unlimited, que ha sido una de las pocas personas que han podido entrevistarlo cara a cara, lo describe como “una mezcla entre Jimmy Nail y el rapero inglés Mike Skinner” y “un varón de 28 años que se presentó en un par de jeans y una camiseta con un diente de plata, una cadena de plata y un arete de plata”. Aunque quién sabe si Bansky no lo recibió en una oscura sala sentado en una silla, sólo dejándose entrever, bajo la luz, de cuello para abajo.

En el año 2007 apareció una fotografía hecha por un teléfono móvil que mostraba a un supuesto Banksy, mientras plasmaba una nueva crítica en una pared en respuesta al Ayuntamiento londinense de Tower Hamlets, que prometió borrar todas las pintadas, incluidas las de ‘Banksy’, ya que según ellos ensucian los barrios y los vuelven más inseguros. La verdad, quiero pensar que no es él, entre otras cosas porque hundiría el contexto mágico de estas letras. Pero si me viene a la cabeza que tras hacer la pintada la noche anterior la dejara sin acabar, para a la mañana siguiente mandar a algún fiel a su cruzada y que este se dejara fotografiar haciéndose pasar por él, y de paso, llamar la atención aprovechando la noticia de “Banksy ha sido descubierto” para que los medios de comunicación se hicieran eco del crimen que el Ayuntamiento de Tower Hamlets tenía pensado cometer sobre el arte urbano. Algo que sin duda encaja más con su misteriosa figura.

Su obra está caracterizada por el uso de “stencils”  (grafitis hechos con plantillas), así como por su amplio contenido de crítica social, inteligente y ácida. Es un tipo que conoce la llaga de Occidente y no duda en utilizar sus dedos para atacarla. Además de sus “stencils” se ha atrevido a utilizar otras técnicas para sacar los colores a más de uno, como cuando colocó una réplica tamaño natural de un detenido de Guantánamo en Disneylandia. La figura encapuchada fue puesta dentro de la montaña rusa “Big Thunder”, permaneciendo allí durante 90 minutos hasta que cerraron la atracción y retiraron la broma.

Es célebre también por sus trucos subversivos, como colocar versiones falsificadas de pinturas clásicas en museos y galerías, como cuando en 2005 colocó en el Museo Británico una falsa pintura rupestre, donde se veía un hombre empujando un carrito de supermercado. Así como cuando remplazó 500 discos de Paris Hilton en tiendas del Reino Unido por sus propias versiones, sustituyendo sus canciones por otras como por ejemplo: “¿Por qué soy famosa?”, ¿”Qué he hecho?” y “¿Para qué sirvo?”. Además de sustituir las fotografías interiores de los discos, en los que aparecería un maniquí con la cabeza de Paris Hilton, o el cuerpo de esta con la cabeza de un perro.

Desde nuestra posición acomodada estamos acostumbrados a comer mientras vemos asesinatos en las calles, así como a abrir internet y casi sin ruborizarnos ver imágenes de niños a los que el cruel destino de la guerra ha puesto un trágico fin a sus vidas. Un caso particular de ese no querer mirar hacia el dolor y que este sólo represente cinco minutos en el telediario del mediodía, es el caso de Israel y Palestina, hacia donde este particular “V” también ha puesto el punto de mira de su arte: En agosto de 2005 realizó murales sobre el Muro de las Vergüenzas, también conocido como el de Cisjordania, construido por Israel en los territorios ocupados, concretamente en tres zonas, Belén, Ramala y Abu Dis.

    
        Aunque a él parece que poco le importa su cruz, también tiene una, y es que no le han faltado las críticas, ya que Banksy ha trabajado para empresas como Puma y MTV, e incluso, vende cuadros en circuitos comerciales o galerías como el Soho londinense. Lo que para muchos pone en duda su “moral ética” debido a que crítica un sistema del que no es más que otro estrecho colaborador, incurriendo en una continua contradicción. Pero muchos suelen olvidar que un artista necesita rentabilizar sus creaciones para financiar nuevos proyectos, y que aun bajo su aura de artista maldito, misterioso y revolucionario no deja de ser una persona que tiene necesidades como los demás. ¿Acaso los que le tildan de hipócrita no alimentan continuamente al sistema aun estando en contra de él?

Un elemento que crítica al sistema y a la vez es uno de  sus máximos referentes, además de que nos ofrece una inteligente y satírica crítica sobre nuestro modelo de sociedad es la serie televisiva de la famosa y amarilla familia de Springfield, los Simpsons, y en la cual la aparición de  Banksy no deja de ser espectacular. En la famosa escena del sofá del inicio de la serie, después de que la familia se sienta en él, se nos muestra una oscura fábrica asiática donde hay unos trabajadores usando animales casi muertos para hacer productos de Los Simpson. Lo que supuso una gran burla a la cadena Fox y al propio sistema gracias al cual los Simpsons se nutren, ya que gran parte de la producción del programa está hecha en Corea del Sur.

Cristos crucificados con bolsas de la compra en ambas manos, policías besándose, lanzadores de jabalina representados con misiles en sus manos, mujeres cayendo al vacío sujetadas a un carro de la compra y demás obras que no dejan indiferente a nadie forman parte de su haber. Muchos lo llaman hipócrita, otros un tipo que hace vandalismo, para la policía y estamentos de Londres no deja si no de ser un delincuente más. Pero para mí, representa el arte en su máxima expresión, así como lo más parecido a un superhéroe enmascarado real. Aunque quizás lo que más indiferentes nos deje sea el no conocer su identidad, lo que como dije en un principio nos obliga a viajar por los más recónditos pasadizos de la imaginación en un intento de asociarle alguna a partir de la única foto real que tenemos de él.

 ˗˗What do you say to people who claim the way you express yourself is crass, dumb and simplistic?

˗˗ They’re right of course. Most of this stuff is designed to be viewed from a moving vehicle.”

Por Jairo Pulpillo.

@RustlingMag y @Jairopl93 en Twitter

 

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