DOS Y DOS SON CUATRO, Y CUATRO LOS PLATERO

“Somos los Platero pa´ lo bueno y pa´ lo malo, esto es Rock & Roll y no somos americanos…”

Presos

Juantxu era restaurador de muebles, Iñaki “Uoho” vendía enciclopedias, Jesús era transportista y Fito trabajaba de camarero. Eran finales de los 80 y principios de los 90, con el rock radical vasco y el punk ya asentado, en un contexto completado con casas okupas, salas, bares… y de grupos emergentes como Extremoduro, Reincidentes, Soziedad Alkoholika o Su Ta Gar. Pero allí estaban ellos, en tierra de nadie, conviviendo con esta corriente, aunque sin estar dentro, no eran molones, no tenían imagen para vender y además, eran unos borrachos. Pero también hacían música, buena música:

A la vuelta de Fito a Bilbao, tras su estancia en Torremolinos, se rencontró con su vecino de toda la vida, Juantxu, el cual le invitó a ver  a su banda en el garaje, que se encontraba en trámites de buscar a un vocalista. “¿Tocas la guitarra? ¿Cantas?” fueron las cuestiones previas que Iñaki realizó al joven vasco, y de momento comenzaron a perderse en los acordes, versionando a Leño y Rolly Gallagher. No tardaron en ofrecerle el puesto y a partir de entonces comenzaron a ensayar cada vez que podían, debido al reducido tiempo que le permitían sus trabajos. Poco a poco se fue fraguando su amistad en un lugar clave, el Umore Ona, entre acordes de bandas como los Rolling Stones y grupos nacidos en esa cuna del rock como los Flying Rebollos o Los Sedientos. Una vez que tuvieron un repertorio propio, decidieron salir de las reducidas cuatro paredes que le ofrecía su local de ensayo para enseñar a la calle canciones como “Un abecedario sin letras”, “Ramón” o “Ya no existe la vida”. Los estudios Arión, en Pamplona fueron los elegidos para la grabación de la primera maqueta, y fue allí, rellenando la ficha con sus datos donde se dieron cuenta de que les faltaba un nombre. Como en cualquier proceso creativo, todos aportaron ideas, muchas de ellas absurdas, hasta que alguien les preguntó: ¿Qué libro habéis leído recientemente? A lo que otro contesto: Platero y Yo, de Juan Ramón Jiménez. Nadie lo había leído, pero fue en ese instante, rellenando la ficha para la grabación de la maqueta, junto a una borrachera importante, cuando alguien contestó: “Platero y tú, no te jode”.  Naciendo así Platero, con su primera maqueta bajo el brazo: Burrock’nroll.

Los comienzos nunca son fáciles, y el suyo lo encontramos en un bar de Plencia, cerca de Bilbao, dónde se dieron a conocer ante 30 personas. Sólo acudían las novias y amigos, pero el proyecto fue cogiendo cada vez más fuerza, quizás, como dice Fito en Soy todo lo que me pasa, debido a que hacían algo diferente al resto, y sin darse cuenta se vieron tocando hasta tres veces por semana. Cada vez tenían más conciertos, más ensayos, siendo casi imposible compaginar música con sus trabajos, y llegó el momento de elegir. Sólo tenían una maqueta, un puñado de seguidores y poco dinero, pero si por algo se caracteriza el Rock&Roll es por la locura, y para ellos la locura fue arriesgar. Lo dejaron todo por la música, se la jugaron a una carta. Y ganaron.

PatateroTras la deficiente producción de los estudios Lin en la grabación del primer disco, Voy a acabar borracho (1991)  llegó la oferta de Dro, que les ofrecería más tarde grabar Muy deficiente y reditar el anterior en 1996. La grabación de este último ya tomaría otro rumbo, no sería tan descuidada y en un ambiente tan desfavorable como el primero. Se profesionalizaron, por así decirlo. Incluso Rosendo llegó a participar en “Sin solución”. Pasaron del caos anterior, a un cierto orden, antes no veían ni una peseta por los discos, todos los ingresos les llegaban por los conciertos, los que les pagaban, claro está. Pero con “Muy deficiente” todo cambió, ya tenían equipo, alguien que se encargara de la distribución, producción, promoción…. Continuaron in crescendo y en el espacio de tiempo de 4 años llegaron “Vamos tirando”, “Hay poco Rock & Roll”, “A pelo” y “7”. Comenzándose a gestar su leyenda, a la que también influyó su gira por toda España junto a Extremoduro. Poco o nada tenían ya que ver la banda con esos cuatro chavales que tocaban por bares en Bilbao.

De esta época son canciones como “El roce de tu cuerpo”, “Me dan miedo las noches” o “Esa chica tan cara”, que pasarían a ocupar un hueco en el Olimpo del rock estatal. Cabe destacar también el disco en directo de “A pelo” , que alcanzó a conseguir el Disco de Oro. Fue aquí también donde se escuchó por primera vez el famoso cántico, debido a la habitual tardanza del cantante vasco al empezar los conciertos, de “Fito se hace pajas”, que les acompañará durante el resto de su carrera, así como al propio Fito en su posterior etapa, en los momentos iniciales de sus conciertos. Fueron años de excesos, locuras y asfalto, de sexo, droga y rock&roll, fueron años de buena música.  Pero llega el momento en el que lo que antes disfrutabas como un niño, ahora no te llena, te cansa en exceso y la pasión se convierte en obligación. Incluso te conviertes en esclavo de lo que un día amaste, no puedes salirte del estilo que marcaste en un principio, has creado tu propia esclavitud.

Pero todo se desgasta, y tras siete discos y muchos años de Rock & Roll, les llegó su turno, Fito buscó otras vías para dar salida a nuevas inquietudes musicales que no encajaban en Platero, había comenzado con los Fitipaldis, Iñaki cada vez colaboraba más con Roberto Iniesta en Extremoduro… Platero ya no era lo primordial para ellos. Antes de la grabación de su último disco, Correos (2000), muchas personas de su entorno incluso llegaron a pensar que el disco no se grabaría. Aunque final acabaría grabándose, con su posterior gira. Su punto y final llegó en La Riviera Madrid, un sábado 27 de octubre de 2001. Fue una decisión secreta, en su última gira los cuatro sabrían que no habría más, llegaron incluso a un acuerdo para no decir nada a la prensa, hasta que finalmente Fito, en una entrevista, dio por concluido el viaje del burro Platero.

Fito arriesgó con su nuevo proyecto, dejando de un lado las grandes ventas que producía Platero, para embarcarse en el barco de sus nuevas inquietudes, Iñaki continuó con sus labores de producción al mismo tiempo que colaboraba estrechamente con Extremoduro, Jesús y Juantxu siguieron por la senda del rock y junto a otros dos amigos formaron La Gripe, dejando un vacío en el rock nacional que pocos pueden llenar. Aún hoy mi reproductor de Spotify se entristece al recordarlos, y al ser consciente de la utopía que supondría volver a verlos de nuevo en un escenario, donde ellos mejor se encontraban, interpretando canciones inmortales como “Mari Magdalenas”, “El roce de tu cuerpo” o “Alucinante”.

̶¿Vas a cerrar el bar? ¡No jodas! Yo quiero Rock&Roll, ¿a dónde voy ahora?

Jovenes

Por Jairo Pulpillo

@RustlingMag y @Jairopl93 en Twitter

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