PEINETAS E IDIOTECES VARIAS

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“Me duele España”, comentaba aquel ensayista, novelista, poeta y filósofo nacido en la urbe que crece a ambos lados de la ría de Nervión, Unamuno. “Sí, me duele España”, repite el casi veinteañero que bajo la luz de un flexo que ilumina su noche y el sonido de las teclas de un ordenador que arrastra unos cuantos años a sus espaldas escribe estas líneas.

He vivido lo suficiente como para darme cuenta de la realidad que se esconde tras las líneas imaginarias, lo que algunos llaman fronteras, de este país. Acostumbro a ser esclavo de la información cada mañana, como si de un saco de boxeo se tratase recibo golpes por todos lados, aunque me consuela saber que no sólo me los dan a mí, sino también a un vasto número de personas en cuyo DNI aparece (o aparecerá) la palabra “España”.

Hace poco se conoció la noticia de un ministro inglés que dimitió por no pagar una multa de tráfico. El mismo camino que siguió otro, alemán en este caso, tras ser descubierto el plagio que llevó a cabo en su tesis doctoral. Esto último no deja sino de producirme carcajadas, como las que tuvieron que retumbar entre las paredes de la cafetería del Congreso de los Diputados el día que la noticia salió a la luz: “¿Has visto aquel que dimitió por copiar en su tesis doctoral? Si aquí no tenemos ni el bachiller” supongo que incluso comentarían algunos.

La primera noticia me hace menos gracia, por lo que supone. Aquí no dimiten por tener 22 millones en Suiza (algo por supuesto, varios grados más por debajo de no pagar una multa de tráfico en cuanto a ilegalidad), o por aparecer envueltos en escándalos sobre financiación ilegal. Sino que además, el tesorero aficionado a ¿esquiar? en Suiza aprovecha la situación para irse a practicar su deporte favorito a Canadá, y a la vuelta hacernos la peineta a todos los españoles (sí, a vosotros que les votáis, también) en un acto de prepotencia y soberbia que sobrepasa los límites de lo que una Persona puede aguantar. Por no hablar del modo que tienen de tratarnos como a banales imbéciles, cosa que corroboro día sí, día también. Me refiero a lo de imbéciles, por si quedaban restos de duda.

Mitterrand, aparte de su inteligencia, se caracterizaba por una característica habitual entre los que usan su talento para algo tan competitivo como lo es la política actual: considerar idiotas a los demás. Y así es, somos idiotas porque nos tratan como tales, y porque lo aceptamos. Y es en la idiotez donde más me duele este país, que parece que aún no ha despertado del eterno coma inducido al que le sometieron.

La idiotez es el gran problema que arrastra España. La idiotez de un pueblo domado y que, en ocasiones, me avergüenza. Todavía no me explico cómo podemos mostrar complacencia y, más aún, mantener en su cargo a un presidente que no solo no ha cumplido sus promesas electorales (se llegaron a definir como “el partido de los trabajadores”, en otra gran burla al pueblo español, que volvió a hacer gala de su inconmensurable idiotez otorgándoles una amplia mayoría) sino que además, envuelto en escándalos de financiación ilegal, vuelve a recurrir a la idiotez de sus lacayos para salvarse el culo.

Sirva como ejemplo que para exculparse de las acusaciones de haber recibido dinero negro, muestra su declaración de la renta, en la cual, claro está, no aparece financiación ilegal alguna. Haré un inciso, se denomina dinero en B, o negro, porque no aparece como declarado, por si hay alguien que todavía se crea la integridad de nuestro (vuestro) presidente.

El personaje de la famosa peineta, aparte del esquí, acostumbra últimamente a practicar otro deporte que además, se le da bastante bien: reírse de media España. En eso es la estrella del equipo, parafraseando a Guardiola: en eso es el puto amo. Pero no juega sólo, está rodeado de un equipo que colabora bastante en el hecho de reírse de todo lo que le rodea. Él mete los goles, pero no le faltan buenos pasadores para ponérselos en bandeja. En eso destaca la presidenta de Castilla La Mancha, genio y figura capaz de hacer jugadas maestras con frases tales como: “Una indemnización indef… en diferido, en forma efectivamente de simulación… simulación o lo que hubiera sido en diferido en partes de una… de lo que antes era una retribución, tenía que tener la retención a la Seguridad Social”.

En el mundo de los ciegos, el tuerto es el rey. Los tuertos gobiernan en diferido, los ciegos los sufrimos en directo. Ellos se ríen de nosotros en directo, y nosotros, por lo visto, los sufrimos en diferido.

Por Jairo Pulpillo López

@jairopl93 en Twitter.

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